Adega Buezas es un proyecto de más de cinco generaciones de una familia con tradición cultivando uva Albarinha, una familia dedicada a la elaboración de un vino con una misión clara, una visión y una pasión.

Nuestros Orígenes

Nuestros orígenes se remontan más allá de un siglo. Ya comenzado el 1900, el señor Álvaro Crespo Peón, acabado de regresar de un largo período de 3 años al servicio del Ejército seguido de un combate trágico y largo durante la guerra civil española a bordo de un submarino, regresó a Galicia para casarse con su prometida María Teresa Rei Otero, a quien le había propuesto anteriormente matrimonio en una carta durante sus años de ausencia.

A su regreso, tratando de asentarse de nuevo en su nueva vida, y mirando los buenos recursos que nuestra tierra tenía que ofrecer, observo una cepa olvidada de una vid de albariño que había crecido junto a la casa que sus padres tenían mirando al valle de Sanxenxo, en las Rías Baixas.

Álvaro recuperó esta vid olvidada, teniendo muchísimo cuidado y con mucho “agarimo” desarrollo nuevas vides que usó para plantar su propio «Jardín de Albarino». Al poco tiempo, junto con su esposa Teresa, empezaron a producir los primeros litros de nuestro tesoro de oro líquido.

Expansión

Pronto la gente de la región comenzó a escuchar acerca de las vides divinas del señor Álvaro y se acercaron a él para comprar algunas de ellas. Álvaro utilizo esta oportunidad para hacer su «jardín» más grande, más adelante con la ayuda de su hija Teresa y su esposo Raúl Soutullo, que continuaron el sueño de Álvaro hasta hoy. Las vides del jardín de Álvaro se distribuyeron en la región y se extendieron a lo largo del Val do Salnés, contribuyendo al desarrollo de las plantaciones de la zona.

Podemos decir con orgullo que el Albariño en el Val do Salnés tiene una gran influencia en nuestras raíces de Albariño ya que muchas familias que creyeron en esas valiosas vides y que se iniciaron en la plantación de sus viñedos en aquellos días, hoy en día son la continuación de los pequeños viñedos repartidas por Álvaro a comienzos del 1900 y en la actualidad están proporcionando los mercados con un vino renombrado y reconocido nacional e internacionalmente.

Durante aquellos días, uno de los buscadores de aquellos pequeños viñedos del señor Álvaro fue la familia Fernández Piñeiro, José y Divina, de la localidad vecina de Lores, que también creyeron en el sueño del Albariño y comenzaron una plantación de vid después de reconocer el valor de aquellas cepas.

Tradición familiar

El destino uniría después de varias décadas a estas dos familias con la unión de su hija e hijo, respectivamente, María Jesús y Nicolás, juntando tradición y personalidad familiar para sus vinos. De esta unión, las bisnietas de la familia, Diana y Paula, llevando con ellas los valores y la tradición del vino heredada a través de su árbol genealógico, se han comprometido a alcanzar el sueño de oro. Ambas adquirieron su educación y formación en diferentes campos, Diana continua la segunda generación de jurista en la familia y Paula en el campo de la aviación, han viajado por todo el mundo mientras que continúan su formación en varias regiones en el extranjero, la observación y la adquisición de los mejores métodos tradicionales y tecnológicos para la producción de vino y su aplicación en la bodega familiar.

Ambas han pasado varias estancias de investigación en las mejores regiones vinícolas del mundo la cual les proporcionó un amplio conocimiento de los mejores productores de vino de lugares como Hunter Valley en Australia, Napa Valley en California, Italia, Francia, Chipre, Chile, Argentina, Sudáfrica, las diferentes regiones de España y Nueva Zelanda, siendo las técnicas de esta última las de mayor interés debido a sus similitudes geológicas y climáticas con las de la comarca gallega y que hoy en día se están implementando en la bodega familiar.

Compromiso y tecnología

Se han comprometido a potenciar la marca nacional e internacionalmente para lograr el reconocimiento que merece, manteniendo los altos estándares de producción, teniendo en cuenta la antigua tradición y la incorporación de la tecnología más reciente.

Con la confianza de nuestra familia y nuestros antepasados, para lograr nuestro propósito, estamos plenamente comprometidos con nuestra Misión, que es también nuestra Pasión: Para continuar con este proyecto familiar, cuidaremos de nuestras tierras y nuestra cultura, seremos amables y agradecidos con nuestro medio ambiente, siendo respetuosos y sostenibles, profundamente arraigados en nuestra tradición y le daremos la bienvenida a la nueva tecnología.

Para lograrlo estamos dedicando nuestra pasión y compromiso financiero para la producción de nuestro excelente vino.

Filosofía propia

Somos productores de vino, con nuestra propia filosofía para la elaboración de nuestro vino, nuestros esfuerzos y el compromiso y dedicación, estamos realmente convencidos de que no sólo es la raíz de nuestros viñedos la que da lugar a un vino excelente, sino también el amor por nuestra tierra, que es el origen y raíz de nuestras vidas.

Hoy en día, la quinta generación de una familia dedicada a la elaboración de vino, tenemos una visión clara, que es producir un vino claramente regional, fino, elegante, que siga siendo uno de los símbolos de Galicia.

Queremos seguir siendo embajadores de nuestra “tierra de los mil ríos” y ser uno de los grandes fabricantes de vino Premium del mundo.

Queremos producir un vino con sabor a Galicia, su tierra y sus aguas del Atlántico, para todos aquellos que desean llegar a conocerla, y para aquellos que, estando lejos de ella, les gustaría sentirse “un pouquiño” más cerca mientras disfrutan de parte de su “alma”.